Capítulo 35: «En Madariaga no gana nadie…»

La temporada 1949-1950 fue una tortura para los equipos que visitaban el campo de Madariaga de San Fernando. Una publicación de la época, el Odiel de Huelva, llegó a titular en sus titulares “En Madariaga no gana nadie”. Esta temporada, en la que os traemos el apartado histórico en nuestra web, se demuestra. Diecisiete partidos en la temporada en casa, diecisiete victorias.

Tras una campaña en Regional, el Club Deportivo San Fernando regresaba a 3ª División para competir con rivales muy poderosos, como podían ser el Real Betis Balompié, Cádiz CF, Recreativo de Huelva, Almería o Jerez CD (aún con jota). La afición isleña sabía que no iba a ser fácil e hizo de su campo un fortín al más puro estilo del oeste americano. Como ya contamos la semana pasada, Anastasio Calleja, el entrenador-jugador, fue contratado para dirigir desde el banquillo los destinos futbolísticos del conjunto isleño. En la foto inferior podemos ver a buena parte de la plantilla. Dos erratas: Severino en vez de Severiano y Mangüi en vez de Nangui. El portero suplente sin nombre es Domingo.

Con la base de Casanova, Fidel, Luque, Marculeta, Cardoso, Mangüi y Cuenca llegaron refuerzos importantes como el portero Argüelles (procedente del R. Valladolid), Manolo Blandino (Jerez), Agustín Rico (Hércules Gaditano), el portero Domingo y Claudio (Recreativo de Huelva), Ricardo Martín (Puerto Real), Benito (Caudal), Severino… Y, sobre todo, el coriano Cipriano, cedido por el primer equipo del Sevilla FC (que ya había debutado con los de Nervión) y el killer Manuel Hernández, también cedido por el Sevilla… amateur.

La afición estaba como loca por su equipo. Una peña de aficionados llamada “El Arbolito” acompañaba al equipo en cuantos partidos podía estar y animaba de lo lindo en el campo de fútbol de la calle Colón. En su desplazamiento en la segunda vuelta a Heliópolis fueron tres autobuses a ver el partido ante los béticos.

La dinámica de toda la temporada fue la siguiente: victorias en casa y muchísimas derrotas fuera. Solo se rascó fuera de La isla dos empates y dos victorias. Ahora bien, en el fortín no rascaba nadie. Al contrario, se marchaban rascándose para ver si las goleadas vividas y sufridas eran realidad o ficción. No exageramos ni un ápice.

Llegó el Badajoz, que venía con una dinámica muy positiva de resultados, y sufrió una de las mayores goleadas que se conoce en nuestro campo: 11-0. ¡Vaya tarde de goles la que vivió el público isleño aquel 20 de noviembre de 1949! La apisonadora pasó por encima del equipo pacense. Dobletes de Cardoso, Hernández, Benito y Mangüi, más un gol de Cuenca y Cipriano.

Ya antes en la cuarta jornada había venido el Emeritense (de Mérida) para sufrir un doloroso 7-0. Manuel Hernández marcó cinco goles, que se dice muy rápido. Hoy en día se le llama repóker. Fue la tarde en que el coriano conquistó el Campo de Deportes Madariaga. También anotaron Cuenca y el propio entrenador Calleja.

Lo del delantero centro Hernández fue demoledor en ocasiones. Venía de marcar cuatro goles en la victoria 2-6 ante el Larache en el noroeste de Marruecos y una jornada más tarde marcaba cinco. Nueve goles en dos jornadas consecutivas. Y, es más, en las cuatro primeras jornadas llevaba diez goles.

Precisamente el Larache, cuando llegó al Madariaga con motivo de la jornada 20, se fue de nuevo escaldado con otro aplastante 6-0.

Pero no todo eran tardes de vino y rosas, hubo también goleadas más al uso, como el 4-0 al Almería y al España de Tánger, o el 3-0 al Real Betis y al Recreativo (este para culminar la temporada), o el 4-1 al Moghreb-el-Aksa. En ocasiones, hasta se sufría por el devenir del choque con el 2-0 al Cádiz y al Algeciras, 3-1 al Electromecánicas cordobés o los más apurados 2-1 al Cacereño e Iliturgi.

Como decíamos en el párrafo anterior, en la última jornada el Decano del fútbol español venía con el propósito de quedar tercero por delante de los béticos. Pero no. Se fueron de Madariaga con tres goles en el saco y el disgusto reflejado en los titulares del Odiel. Se cerraba el telón liguero a lo grande…, en casa. ¿Quién sabe qué hubiera pasado si el equipo hubiera estado fino en sus visitas?

La afición isleña disfrutó de su equipo y de sus 65 goles en casa. De los goles de Hernández, que contaba con dos extremos de Primera a su derecha con Mangüi y a su izquierda con Cipriano. O acompañado por el centro de Cuenca. Cardoso y Benito por los interiores. En la línea de medios Claudio, Severino o Martín. Detrás, en la portería, el asturiano Argüelles y una zaga formada especialmente por Blandino, Casanova y Agustín. En la foto, el ídolo de la afición: Mangüi.

Al final el CD San Fernando quedó sexto tras un largo tiempo en la quinta posición peleando por algo más. Totalizó 40 puntos. Penalizó muchísimo que lejos de Madariaga el equipo no dio la talla.

Y para terminar, reflejar que la SD Ceuta fue el primero y la UD Melilla segundo. El que ascendió fue el Melilla, que ganó la promoción de ascenso.