Capítulo 28: El trágico destino de José Miguel Martínez

En 1961, el presidente azulino Pepín Sevillano quiso fichar a un central de garantías y se puso en contacto con “Manolete”, un corredor de futbolistas (ahora llamado representante) que le contestó que lo tenía justamente en el Cuartel de Instrucción de San Fernando haciendo la mili y pertenecía al Condal. Le hablaba de Martínez Febrer. Ni corto ni perezoso, el presidente cogió la moto y se fue al Cuartel. Allí vio a un gigantesco marinero y lo convenció rápidamente para que firmara por el CD San Fernando, cedido por el club de su propiedad, el Condal, donde jugaba como delantero centro.

José Miguel Martínez Febrer había nacido en Barcelona el 17 de abril de 1938 y, como tantos otros, vino a hacer la mili, se casó con una cañaílla, María José (o mejor, Pepita), tuvo un hijo (Miguel) y en La Isla fijó su residencia. María José Márquez era hija del dueño de Muebles Márquez, establecimiento muy relacionado con el conjunto isleño.

Antes de llegar al Club Deportivo, había pertenecido a los equipos del Granollers, CE Sabadell y CD Condal, filial azulgrana. Al “Panocha”, su apodo por el color de su pelo, le llegó el turno del servicio militar.

Como decíamos al principio, estampó su firma con el CD San Fernando. Aquí se le rebautizó su apellido futbolístico y se le llamaba Martínez Fabré, aunque en su DNI aparecía Febrer, según nos confirmó su hijo Miguel.

Su debut oficial en liga le llegó en Jaén el 3 de septiembre de 1961 en la primera jornada del campeonato liguero de 2ª División que acabó con derrota por un gol a cero. Manolo Soler alineaba a Puche en portería; Vacunin, Echarri, Elorriaga, Petralanda, Lechuga, Naranjo, Martínez Febrer, Luisín, Magán y Chaves. Será el primer de 27 partidos en total, incluyendo la promoción (2160 minutos) y anotando un gol en el Madariaga ante el Albacete.

Los ojeadores comenzaron a darse cita para verlo de cerca. Sevilla FC y Real Betis fueron los más interesados. Central, medio centro y delantero centro. Un jugador total. Seguro, poderoso, concentrado, bien colocado. El Real Betis Balompié cerró el traspaso con el Condal y CD San Fernando. Dos temporadas como verdiblanco: 32 partidos en total (18 y 14) y un gol ante el Sevilla FC. Su debut con el Betis fue ante el equipo de su ciudad natal, el FC Barcelona (1-0 en el Camp Nou). Tan bonita fecha fue el 23 de septiembre de 1962 en el Camp Nou (jornada 2) disputando 45 minutos. A su lado Eusebio Ríos, Rogelio, Ansola y Luis Aragonés.

Abajo lo vemos con la verdiblanca en foto que pertenece a la web bética www.manquepierda.com.

En verano de 1964 firmó un contrato con el Atlético de Madrid junto a sus compañeros Colo, Matito y Luis Aragonés. En la foto, Martínez de pie junto al Sabio de Hortaleza.

En pretemporada, el Atlético de Madrid realizó un viaje por Sudamérica. Primero jugó en Buenos Aires contra el Racing; luego contra el Peñarol en Montevideo el 12 de julio.

Al día siguiente se retiró a su habitación por encontrarse mal. Sus compañeros lo encontraron inconsciente y fue trasladado al hospital, donde se le diagnosticó una mesencefalitis. Quedó en coma. El 2 de agosto fue trasladado a Madrid e ingresó en La Concepción. Siguió en coma. Nunca pudo salir de él. Su mujer estaba embarazada cuando ocurrieron los hechos. El padre nunca pudo ver al hijo. ¡Cuánto dolor!

Martínez “Fabré” permaneció ocho años largos en coma, ingresado todo ese tiempo en la Clínica de la Concepción de Madrid. El Atlético de Madrid jugó un partido, el 15 de junio en el Manzanares, en homenaje suyo.

Una selección de jugadores de la Liga española se enfrentó al Atlético de Madrid, ganando por dos goles a cero, marcados por el ilicitano Vavá.

Miguel, el hijo de Martínez, hizo el saque de honor y su esposa recibió, del Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, José Antonio Samaranch, la Medalla de Plata al Mérito Deportivo concedida a Miguel Martínez. En la foto inferior, vemos a su hijo en el Manzanares.

El 28 de septiembre de 1972 se paró el reloj de su vida como consecuencia de una complicación renal tras los ocho años en estado de coma. Su hijo, Miguel Martínez Márquez, nació justamente el año que quedó en coma. Miguel Martínez fue defensa central del CDSF y del Chiclana. Se caracterizaba por su fortaleza defensiva, su exquisita pierna izquierda y su poderío por arriba. Esto es, similar a su malogrado padre.

Este tipo de artículos nunca son del agrado de contar, pero es necesario hacerlo para conocer la historia de un jugador con una trayectoria brutal que le pudo llevar a ser uno de los grandes del fútbol español. La poderosa ‘parca’ se cruzó en su camino. Donde quiera que estés, José Miguel Martínez, aún te recordamos.

P.D. Algunos detalles para ampliar la información tienen como fuente el artículo de Alfredo Relaño, en sus ‘Memorias Blanco y Negro’ de los blogs de El País.