Capítulo 21: Marzo de 1981, cuando ni el granizo pudo con el Club Deportivo

El aficionado del Club Deportivo ha soportado todas las inclemencias habidas y por haber provocadas por los fenómenos meteorológicos. En la grada animando a su equipo, haga sol, llueva, nieve, granice, caigan truenos o relámpagos. El azulino vence todas las inclemencias. En relación con esto, recordamos hoy un partido que pueden recordar muchos socios veteranos (que ya peinen canas o ni siquiera se peinen): C.D. San Fernando – Gimnástico de Tarragona de la temporada 80-81.

Aquella tarde del 29 de marzo de 1981 invitaba a quedarse en casa. El cielo se presentaba nublado y sus nubes estaban preñadas de lluvia. Aun así, medio estadio de Madariaga se animaba a subir la calle Colón para presenciar un bonito compromiso liguero de la jornada 30. Rebuscando entre periódicos, hemos encontrado que la taquilla fue de 184.249 pesetas.

El técnico asturiano Moncho, que había relevado a Martín Vences, ponía en liza un once inicial con una novedad táctica importante. Cortabitarte jugó de lateral izquierdo, cuando hasta ese momento siempre jugaba más arriba. Participó con sus penetraciones y centros en los dos goles por lo que a partir de ahí se convirtió en un habitual en esa posición. En definitiva, Nemesio, Pedro Puertas, Rafa, Manolín “Naca”, Cortabitarte; Cepillo, Manolo, Juan Antonio; Robert, Chicha y Zurdo. Un solo cambio: a falta de ocho minutos entró Adolfo por Paco Cepillo. En el Nástic, situado en mitad de la tabla, venían jugadores de la importancia de Subirats, Palanca, Eloy o el meta Palomo.

A los cuatro minutos de juego cayó una impresionante tormenta de granizos que venían acompañados de un viento huracanado. Obligó a suspenderse el partido varios minutos. Los espectadores se refugiaban como podían bajo las zonas techadas o bien se parapetaban en posición fetal bajo los paraguas que soportaban los golpes de los granizos. Espectacular fue también la carrera que protagonizó el trío arbitral camino del vestuario, encabezados por el colegiado vallisoletano Hernández Velázquez. Y espectacular fue la carrera que protagonizaron todos los futbolistas del terreno de juego. ¿Todos? No. Menos uno. El meta local Nemesio permaneció en la portería y decidió refugiarse en una banqueta. Nemesio “Rain Man”.

Y de repente salió el astro rey. El sol salió con las mismas ganas con las que salieron los jugadores del San Fernando. El campo, cosa lógica, quedó tremendamente resbaladizo. Aun así, el partido comenzó a ser entretenido cara al público. En el minuto 23 Cortabitarte por la banda izquierda entraba en el área, veía la posición de Chicha, se la servía a ras de césped y Chicha traducía la ocasión en gol. El 1-0 fue recibido con un tremendo júbilo. ¡Cómo estaban jugando los azulinos! Más aún cuando en el minuto 36 Juan Antonio delineaba un libre indirecto con escuadra y cartabón sobre el killer Chicha que clavaba de cabeza el balón en las redes. Remate al más puro Santillana, aquel delantero centro internacional famoso por su espectacular remate con la testa (2-0). Chicha fue el verdugo de la tarde.

La grada se contagió del equipo y animó sin parar estimulada por el cambio brutal del tiempo atmosférico y por el carácter demostrado por los pupilos de Moncho.

La publicación semanal de El Mirador de San Fernando titulaba este partido de la siguiente manera: “Ganó, hasta con facilidad, el más ingenioso y afortunado equipo isleño”.

Se hacía eco de dos hechos insólitos: la tormenta de granizo, viento y lluvia; y el del C.D.. San Fernando que ganaba por primera vez en la temporada de forma holgada y “hasta con facilidad”. Lo que sí es cierto es que la victoria supuso un balón de oxígeno para ahuyentar el fantasma del descenso.

Al terminar la jornada 30, el Club Deportivo sumaba su séptima victoria en el Grupo II de 2ªB y llegaba a los 24 puntos, ocupando el puesto decimoséptimo a cuatro de los puestos de descenso.

En la foto de portada hemos recreado el resultado de 2-0 en una imagen del viejo marcador Tío Pepe que se ubicaba en el fondo.