Capítulo 6: El viejo Madariaga

El 19 de julio de 1925 la ciudad de San Fernando celebraba con orgullo disponer del primer campo reglamentario de fútbol, ubicado entre manchones y huertas (como la de Mainé) en la barriada de Madariaga, calle Colón arriba. Anteriormente los encuentros se celebraban en el Campo de Deportes “La Pista”, ubicado en el antiguo Centro de Adiestramiento de la Armada.

La Sociedad Española de Construcción Naval era la responsable de su construcción con el objetivo de que su equipo de “football” de la S.D. Constructora Naval F.C. compitiera y representara a San Fernando en las competiciones más importantes de categoría regional. En el frontal de la pared se pintaron las siglas SECN que corresponden a la Sociedad Española de Construcción Naval.

Para tan importante evento se concertó un partido amistoso entre los equipos de la S.D. Constructora y el Real Tiro Nacional de Cádiz (equipo puntero de la capital en aquella época), imponiéndose los isleños por 2 goles a 1. Como se puede ver en la foto del anuario de San Fernando 1926, el Real Tiro a la izquierda (de oscuro) y el de la Constructora Naval a la derecha (de camiseta clara). En el centro de la foto la madrina de campo Sra. de Beca, las Srtas. De Martínez Carrillo, madrinas de juego, el presbítero Sr. Rodríguez-Martín y Eladio Barbacil, presidente de la Sociedad propietaria del campo.

Es el primero de muchos más. Es el origen del espíritu de Madariaga. Es un trozo de la historia del C.D. San Fernando. Allí se forjaron ascensos (y descensos), muchas alegrías (y alguna tristeza) ante los ojos de unas gradas que eternamente se llenaban. La ciudad al servicio de su equipo. En la foto de abajo, el campo aún sin el muro de preferencia.

Progresivamente se fue mejorando y adecentando. Publicaciones como el Noticiero Gaditano ya se hacían eco en marzo de 1927 de la noticia de que la directiva de la Sociedad deportiva isleña Constructora comenzaba las obras de mejora de las condiciones del campo de deportes de Madariaga, tales como la sustitución de la barandilla de madera por una de hierro, la construcción de gradas y otras de importante calibre. Todo con el objetivo de mejorar las condiciones “para que puedan desfilar por él los más notables equipos futbolísticos”.  El fútbol y los toros eran las grandes pasiones de los cañaíllas. En la foto inferior, Madariaga ya con la pajereta (denominación cañaílla del muro).

Primero en 1940 como C.D. Once Diablos, posteriormente en 1943 como C.D. San Fernando, el terreno de juego para la práctica de fútbol fue el Campo de Deportes de Madariaga.  Primero en competiciones regionales, desde 1946 en categorías nacionales y desde 1954 en la 2ª División española.

Tras el épico ascenso a 2ª División en julio de 1954, se tomó la decisión de hacer una buena siembra al terreno de juego y hacer una serie de obras de acondicionamiento. Las obras fueron dirigidas por Rafael Graván, directivo y constructor. Pronto los aficionados comenzaron a ver en directo, a escasos metros del césped, al Real Betis, C.D. Tenerife, Granada, Recre, Levante, etc.

En la temporada 56-57 se restauró la fachada principal de entrada, colocándose en la parte superior mosaicos con los colores del equipo con el nombre de “Campo Marqués de Varela” junto a las dos laureadas y en el centro el escudo del club.

(Duda de Fernando Malo en Facebook) En 1959 el propietario del campo de deportes, José Luis Ballester, llega a un acuerdo con el Excmo. Ayto. de San Fernando para que pasara a ser propiedad municipal. En contraprestación, Ballester recibió la propiedad del “Cine Salón”. Fue una permuta aprobada de forma unánime por la corporación municipal. Los aficionados al fútbol se mostraron tremendamente satisfechos. Tras pasar a ser propietario, el  Ayuntamiento anunció obras de ampliación en el campo. Más adelante, el Consistorio decidió cambiar el nombre de “Madariaga” por el de “Marqués de Varela”. Con el nuevo nombre se intentaba recordar al General José Enrique Varela Iglesias.

Otra fecha inolvidable fue el miércoles 6 de agosto de 1980, fecha de inauguración de la iluminación eléctrica a cargo de la empresa Indulectri. El gran artífice fue Luis Jiménez que comenzó a gestionar la instalación consiguiendo la aportación de varias firmas comerciales, que le sirvió para iniciar las primeras gestiones burocráticas. En un tiempo récord se realizaron todos los trámites necesarios y se instalaron las cuatro torretas de 16 metros de altura, situadas dos a cada lado del campo con cinco focos de dos mil vatios cada uno.

Se concertó un partido a las 22:00 horas contra la A.D. Ceuta. Antes de empezar el encuentro hubo ambiente de fiesta con la presencia de la banda de cornetas y tambores del Cuartel de Instrucción. El C.D. San Fernando ganó 1-0 y Chicha fue el autor del primer gol “de noche”. Jugaron en el Club Deportivo el meta Nemesio, Puertas,  Carlos Juan, Rafa, Cepillo, Manolo, Bienvenido, Juan Antonio, Blanquito, Chicha y Manrique. En la segunda parte salieron Manolín, Ramón Bugatto, Emilio, Adolfo y Zurdo. Era el pistoletazo de salida para los partidos nocturnos.

Renovarse o morir. Entre todos mataron el campo y él solito se murió. El domingo 8 de noviembre de 1992 con la visita del Atlético Cortegana se decía adiós a un campo de fútbol en las entrañas de la ciudad. La afición tenía que olvidarse de subir la calle Colón, tomar un café o copa en un bar cercano, oír la megafonía himnos estadounidenses que a nosotros nos sonaba a fútbol en estado puro, ver los resultados y la quiniela en La Diana (o tomarse una chiquita), o en Los Dardanelos y otros rituales. Al finalizar el encuentro, la calle Colón era un hervidero de socios y aficionados. Una victoria podía suponer llegar a casa con una docena de dulces de una confitería, pero una derrota… sin merienda.

Fue un isleño, Piti, el que tuvo la gloria de marcar el último gol del C.D. San Fernando en el minuto 69 de partido. Antes había marcado Joselu Núñez. Vencieron los azulinos 2-0. Este es el último once azulino:

El campo de fútbol se quedó hasta su demolición (unos cuatro años después) para el fútbol base y el C.D. Pastora. Precisamente el conjunto pastoreño clausuró el campo ante el Guadiaro.

El domingo 22 de noviembre de 1992 se estrenaba el estadio municipal de Bahía Sur. Será motivo de otro capítulo, pero precisamente Piti volvió a tener la gloria de anotar el primer gol en el nuevo estadio.

Quedaban atrás en el recuerdo el primer ascenso a 3ª en la campaña 45-46, el ascenso a 2ª División, una década maravillosa en la categoría de plata, increíbles eliminatorias de Copa del Rey (Zaragoza, Real Sociedad, Español, Sporting, Betis, Valencia,…), el primer ascenso a 2ª B tras ganar al Valdepeñas el 20 de mayo de 1979, los cañonazos del Cría, los saques de esquina de Luis Periñán, las faltas de Juan Antonio, los centros de Blanquito y remates de cabeza de Chicha, las paradas de Ceballos, la defensa Jiménez-Lolín-Elorriaga, los goles del pichichi Nene, la clase de Mariano Ayán o Chispa, las cabalgadas en banda de Andrés Mendi, los regates de Lapi o Andrés Ramírez, el dúo Yiyi-Montero, Villita-Bouzo, Ayala, Echezarreta y un largo etcétera.

Añoranza del antiguo marcador Tío Pepe que solo tenía hasta el número 10 y en octubre de 1966 se goleó al San Roque de Lepe (11-0) y no había ya números que subir. O el más reciente de Gayro. O el marcador simultáneo. Los gritos de San Fernando tracatrá-tra, la peña C.D. San Fernando, la peña La Gallina, la peña el Arbolito (1950), los vendedores de “chicles, caramelos, las tostadas, oiga” que cogían las monedas al vuelo y montaban un espectáculo paralelo.

Esa publicidad por megafonía de “ninguno, ninguno da más que muebles Gayro”, “materiales para la construcción, Francisco Antonio Luna” o “discoteca Moby Dick, el mejor ambiente…”. Este campo lo pisaron Quini, Gordillo, Esnaola, Kempes, Lobo Diarte, Lauren, Ramallets, Manolo Velázquez, Manolo Sanchís padre, Joaquín Peiró, Marcelino (Zaragoza), etc. El olor a césped recién cortado por Paco Suárez, exportero, masajista y utillero que, según dicen, hacía unos tés con limón que quitaba el sentío.

En el vestuario Luis Periñán preparaba el material para la plantilla en su pequeño cuarto. En las gradas un buen número de aficionados de uniforme con precios reducidos. Los más jóvenes intentaban ahorrarse la entrada saltando la pajereta o esperando que saliera el balón para cogerlo y tener acceso.

Cuando el árbitro pitaba el final de partido, ya estabas deseando volver a Madariaga. 68 años de historia dieron para mucho (ver vídeo).

Fotos: Ángel López, Facebook grupo Villa de la Real Isla de León, Marcos Andreu  y de mis archivos personales.